La mejor exfoliante casera (parte I)

31 octubre de 2012 por

Hola a todos, hoy por hoy es importante utilizar productos de fácil alcance, eficaces y también ecológicos. Desde la Euespa, quiero hablaros de las mejores exfoliantes caseras que podéis realizar con productos sencillos y económicos.

Lo cierto es que nosotros llevamos años utilizando exfoliantes de todo tipo para nuestros cursos y tratamientos y con la experiencia que otorgan los años, queríamos compartir nuestros truquitos de “vieja escuela” con todos aquellos lectores de nuestro blog y también con nuestros apreciados alumnos de todo el mundo.

En este post no quiero hablaros de exfoliantes ya preparados ni de marcas o productos; quiero explicaros como elaborar vosotros mismos un fantástico exfoliante (conocido como scrub en los spa internacionales) que no sólo os van a servir para vuestro cuidado y belleza personal si no que también podéis utilizar en cabina sin problema en pieles sanas.

Pero bueno, seguro que ya estáis deseando saber más sobre este scrub casero tan funcional.

Exfoliante casero con sal marina

Este producto es muy sencillo de elaborar y otorga unos resultados fantásticos.

¿Qué necesitamos?

Lo mejor de estos ingredientes es que los puedes encontrar fácilmente en cualquier supermercado. Así pues, añade en tu lista de la compra habitual: Un kilo de sal marina gorda y aceite de almendras. Si deseas que el scrub sea más agradable y más efectivo busca en los estantes sal cristalizada, conocida como sal de Maldon . Este tipo de sal suele formar unos cristales suaves en forma de escamas (a veces se la denomina sal de escamas por esta razón). La Sal Maldon es una sal inglesa cuya gran particularidad es su gran pureza natural, por lo tanto conserva todas sus propiedades minerales. Hoy en día, desde la llegada a nuestras casas el gusto por la alta cocina no hay problema en encontrarla en ningún supermercado y normalmente la puedes comprar por dos o tres euros, y créeme ¡merece muchísimo la pena!

Por lo que respecta al aceite, os aconsejamos que sea de almendras por dos motivos, primero porque es fácil de encontrar en cualquier parte y segundo porque es muy bien tolerado por casi todo tipo de pieles. Este tipo de aceite no resulta excesivamente caro y aporta muchos beneficios a nuestra piel, es emoliente, hidratante, suavizante y calmante.

No obstante, si dispones de otros aceites en casa también puedes probar con ellos, nosotros aconsejamos el aceite de sésamo por que es muy suave y normalmente lo toleran todas las pieles.

También puedes utilizar aceite de bebés para después del baño, son suaves, muy emolientes y tienen un aroma suave y agradable.

¿Cómo lo preparamos?

Es muy sencillo, toma un recipiente cerámico o un cuenco no muy grande, es buena idea que sea de un tamaño que puedas sostener en la palma de tu mano para tener más movilidad a la hora de la aplicación. Introduce en el 1/2 parte de sal y 1/2 de aceite y lo mezclas con cuidado con una paleta. Si la sal es de Maldon ten especial cuidado en no romper las preciadas escamas. Después, déjalo reposar un minuto.

¿Cómo lo aplicamos?

Lo primero que tenemos que hacer es inspeccionar la piel que vamos a tratar. Debemos asegurarnos que la dermis está sana y no presenta alergias. En el caso de las exfoliaciones debemos indagar un poco más allá con el examen de la piel ya que exfoliar una piel con problemas puede empeorar la situación de la misma.

Hay muchas veces que incluso la persona que presenta trastornos en la piel no ha percibido este hecho y luego vienen las sorpresas desagradables: escozor, hinchazón, granitos, en fin, la pesadilla de cualquier profesional de este sector.

Por ello debemos estar muy atentos a estos signos de la piel:

– Arañazos, heridas o “pupitas”: ¿alguna vez te ha caído sal en algún pequeño corte mientras cocinabas? pues eso mismo ¡Absteneos!.

– Rojeces, ampollas, granitos o descamaciones: pueden ser signos de cualquier cosa, por ejemplo dermatitis y es posible que la persona ni siquiera lo sepa, pero igualmente si vemos que la piel presenta zonas poco uniformes es mejor desistir.

– Descamaciones o cambios de color: Sobretodo si es por la zona de la rodilla o en el hueco poplíteo, podría ser cualquier cosa, pero básicamente podría ser psoriasis y mejor no exfoliar una piel que sufre.

Pero volviendo a la aplicación, si hemos observado que todo está perfecto nos colocamos los guantes (pueden ser de látex, pero en el mercado han salido nuevos modelos muchos más suaves y sin ese aroma tan desagradable) tomamos un poco del producto y comenzamos a realizar frotaciones circulares suaves, sin apretar y asegurándonos de pasar tres veces como mínimo por la misma zona.

¿Dónde lo aplicamos y dónde no?

Incidiremos especialmente en los pies, las manos, los codos y las rodillas. Trabajaremos también las extremidades inferiores y superiores. Y por último, las nalgas también agradecen mucho este tipo de scrub.

Tendremos mucho cuidado con: las muñecas, la nuca, el cuello, la cara interna de los brazos y de los muslos.

Y nunca lo aplicaremos en: Los dedos de las manos o de los pies si presentan “heriditas”, el hueco poplíteo y las axilas jamás, y nunca ¡nunca! en el rostro o en el escote.

¿Y después de la aplicación?

Pasamos directamente a la cabina de ducha donde con agua templada se retira fácilmente. Después secamos con una toalla suave, si es posible sin frotar, con toques suaves. Finalizamos con una crema hidratante para restablecer la capa lipídica de la piel.

Seguro que ya estáis deseando probarlo ¿Qué os ha parecido? ¿Os animáis a probar este producto? ¿Conocíais las propiedades de la sal como exfoliante natural? .

Y no os perdáis la semana que viene el otro exfoliante casero que hemos preparado para vosotros. Se podría decir que es totalmente lo opuesto a éste, es delicioso, es dulce

¡Y dan ganas de comerlo!

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